Hemeroteca del 9 July, 2008
Jul
09
2008
Anuncio la visita por teléfono, por supuesto que hasta ese momento ni se me cruzaba por la cabeza la posibilidad siquiera de encamarme con él. Todavía me consideraba propiedad exclusiva de mi marido. Además que fuera el mejor amigo de mi marido, casi un hermano, como decían, enfriaba cualquier posible tentación que pudiera tener al respecto y el estaba casado. Mi esposa es una yanqui, y las yanquis son frías, inexpresivas, las latinas, sobre todo son más sexys, más sensuales, más fogosas…Como vos-me dijo. Estaba anonadada, terriblemente sorprendida, el mejor amigo de mi marido, su hermano, se me estaba declarando. -¿Pero qué?- Me interrumpió -Somos dos personas adultas, Paloma, podemos decidir por nosotros mismos con quien pasar ese buen rato- -Te darás cuenta que cualquier posible relación entre los dos es virtualmente imposible, yo estoy casada, vos estas casado y para colmo sos amigo de mi marido- Intenté explicarle.-¿Sabés una cosa? Lo primero que me gustó de vos fueron estas- Me confesó a la vez que me aprisionaba mis tetas a través de la ropa. Se la sostuve con una mano y mientras lo pajeaba con firmeza le chupé la polla. Ahora fue él quién se recostó para permitir que me expresara libremente. Le bajé el pantalón y el bóxer hasta los tobillos y puse manos y labios a la obra. El olor, intenso, envolvente, subyugante que salía de esa zona me motivaba mucho más todavía. Abrí la boca y le chupé uno, luego el otro, le chupé ambos a la vez, reteniéndolos en mi paladar, saboreándolos, sorbiéndolos, empalagándome con ellos, degustando la acuciante calentura que los inflamaba mas y mas a cada instante. La polla estaba dura, sobriamente al palo, tentándome desde luego con sus vigorosas formas. Relucía, como un tesoro escondido recién descubierto. |




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