Hemeroteca del 10 July, 2008

Ya en tiempos lejanos nos demuestran que la monogamia no es el estado natural del ser humano. Si nos remontamos a épocas bíblicas donde el hombre tenía más de una mujer para asegurarse una prole fructífera, pasando por los tiempos de Alejandro Magno en que la poligamia era el estado natural de casi todas las familias. Hasta la mujer más poderosa de todos los tiempos como fue Cleopatra se debatía entre Julio Cesar y Marco Antonio, tampoco el Rey Arturo se salvo de que Ginebra le metiera los cuernos con Lancelot, y ni hablar de culebrones como Hamlet u Otelo donde la pasión , la infidelidad y los celos eran más que meras motivaciones. Hoy por hoy lo que llamamos infidelidad, antes se podía conocer como poligamia, con la diferencia que estaba bien visto por la sociedad, a medida que hemos ido avanzando el ser humano se ha vuelto más pacato en este tema queriendo apresar la esencia del ser amado colocándolo en jaula de cristal.

La infidelidad es inversamente proporcional a la confianza que le tengas a tu pareja, o sea que mientras más seguro estés de alguien, más probabilidades hay que esté te meta los cuernos, no hagamos la cama y nos echemos a dormir, digamos que la infidelidad deja de ser tal, si no es por la mentira y el morbo que la rodea, cuando una pareja pauta el modo en que quieren vivir la relación, el fantasma de los cuernos se aleja. Ya si el otro está de acuerdo en mantenerse libre y mantenerte de la misma manera. Las cosas pasan a tener otro nombre…como swinger tal vez.

Por eso te digo sé infiel y no mires con quien

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