Mi amiga y yo estábamos en ropa interior en el cuarto de baño, riéndonos como descosidas.
El principio de esta historia es simple: mi amiga vino a mi casa para que le pusiera un tinte de esos caseros. Ella lleva el pelo corto, casi necesitó solo un bote de tinte. Lo tiene rizado y castaño oscuro, con un corte hasta los hombros desmechado.Sus ojos son cafés, excepcionalmente grandes. Los labios, carnosos, enmarcando unos dientes casi perfectos. Su cuerpo sé que agrada a los hombre (y ahora sé que también a las mujeres), porque más de una vez me ha contado sus experiencias los sábados por la noche. Al llevarnos tan poco tiempo tenemos mucha confianza entre nosotras, y nos contamos todo.
Bueno, al tema. Estábamos las dos en ropa interior. Hacía un calor horrible, y para no mancharle la ropa con el tinte mi amiga se quedó con un sujetador y unas bragas negras ribeteadas en blanco, rollo deportivo. Yo llevaba unas bragas blancas y una camiseta de esas que no te hace falta sujetador.
Entre risa y risa, le toqué el culo varias veces a mi amiga, y ella me sopesó las tetas, diciéndome que yo las tengo más grandes que ella. Mucha risa, mucho cachondeo, pero yo me estaba poniendo a mil. En una de estas que mi amiga se agacha para enjuagarse la cabeza del tinte, que aún lo llevaba puesto, y me deja a mí todo su esplendoroso culo. Ahí que voy y no me contengo ni un minuto más. Le bajo las bragas y me quedo mirando. Ella no dice ni pío. Sigo con mi tarea. Le empiezo a tocar el culo, a abrirle las nalgas, a mirarle bien. Su coñito está todo depilado. Me pongo de rodillas, y sin vacilar le doy un lametón desde su coño hasta su culo. Delicioso.
- ¿Pero Paloma, qué haces? - Como si no lo vieras - le contesto. - Peroooo… - Ni pero ni nada sigo a la mía y no le doy opción a una negativa.
Empiezo a trabajarle bien el coño. Sigo lamiéndoselo, empiezo a mordisquearle un poquito… mi dedo corazón ya está trabajándole también el culo. Me lo humedezco en su propio coño y se lo empiezo a meter poco a poco por el culo. Ella me responde levantando un poco las caderas, y abriendo más las piernas. Le cojo y la tumbo en el baño. Tiene el pelo chorreando, y no es lo único. Le quito el sujetador y le abro bien de piernas.
Tengo ante mí un coño monumental. Empiezo a lamerlo, a buscar su clítoris con la lengua, a morderle, a succionarle… le meto dos dedos en el coño, ni me lo pienso. Empiezo a moverlos rítmicamente a la vez que sigo lamiéndole el clítoris. Me pide gimiendo como una guarra que siga, que la estoy matando de gusto.
Me quito las bragas, no lo puedo soportar más. Pongo mi coño sobre su cara, y no hace falta que le dé ninguna explicación. Empezamos a hacer un 69, ella comiéndome con avidez, yo chupándola sin tregua. Me empieza a masajear el culo… aprende pronto… me mete un dedo en el culo, mientras su lengua sigue mamando todos mis jugos. Aquello empieza a descontrolarse. Oigo como su respiración cada vez es más intensa. Noto como su coño cada vez está más cerca de estallar.
- Sigue, Paloma, no paresssssss……. me voy a correrrrrrrrrr……. sigueeeeeeeeee. Le meto la lengua lo más hondo que puedo, y noto como oleadas de placer aprisionan mi lengua… no me resisto ni un minuto y me dejo llevar.
Mi amiga mantiene mientras su dedo en mi culo, y su lengua no deja de chupar mi clítoris. Cuando termina mi orgasmo estamos las dos exhaustas, no por el ejercicio, que no ha sido mucho, sino por la carga emocional del momento. Dependiendo de la reacción, aquello podía ser el principio o el fin…
Mi amiga cada vez viene más a mi casa… Y no precisamente para pintarse el pelo. …




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